Itinerarios autónomos, sin recepción ni dispositivos que recoger
Un municipio quiere valorizar su centro histórico con un recorrido a pie entre sus puntos de interés: plazas, monumentos, rincones menos conocidos. No hay un punto físico donde alquilar dispositivos y los turistas pasean por su cuenta, sin guía.
Para el ayuntamiento de un pequeño pueblo medieval el problema no es qué contar — el contenido existe — sino cómo hacerlo llegar a quien está paseando, en un lugar sin taquilla ni horarios de apertura.
Un mostrador de alquiler significa una persona que lo atienda, un cierre a las seis y aparatos que en invierno se quedan quietos. Y el domingo por la tarde, cuando la ciudad está llena, la oficina está cerrada.
Ningún mostrador para entregar y recoger dispositivos
Lugares que se visitan con total autonomía
La oficina de turismo eligió doce paradas entre plazas, iglesias y patios escondidos, y para cada una escribió un relato muy vivo, traducido después a los idiomas de los visitantes más frecuentes. Los códigos QR se imprimieron en placas resistentes y se fijaron junto a los puntos de interés.
Recorrido activo día y noche, sin personal dedicado
Ningún dispositivo que alquilar, recoger o reparar
Una parada nueva se añade imprimiendo un simple código QR.
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